MICHAEL JACKSON

2003La policía registra Neverland a la búsqueda de pruebas contra Michael Jackson

Está claro que una cadena interminable de ensayos, conciertos, grabaciones y viajes no es el escenario ideal para que un niño viva su infancia. Y así fue, para su desgracia, la infancia de Michael Jackson.
Aquel crío vivaracho y simpático que conquistó a medio mundo junto a sus cuatro hermanos con “ABC” no tuvo una infancia normal. Sometido, según cuentan, a los planes de un padre ambicioso y rodeado de gente, hermanos incluidos, que, en el mejor de los casos, le precedían en varios años, Michael Jackson tuvo que echar de menos los juegos y las conversaciones propias de sus años.
Por eso cuando Jackson creció, se independizó de sus hermanos y comenzó a convertir en oro todo lo que tocaba y decidió hacer realidad lo que pare el era un sueño y para muchos una extravagancia.
Michael se hizo construir un mundo irreal en torno a su mansión que bautizó como Neverland y lo llenó de atracciones y juegos para los niños que en 2004 fue valorado en cerca de 100 millones de dólares d entonces.<7p>
El californiano Neverland Valley Ranch de Jackson estaba destinado a algo más que satisfacer la extravagancia y las frustraciones de una estrella y por eso estaba abierto a las visitas de un público preferentemente infantil.
Algunos de los visitantes tenían el privilegio de visitar el rancho, mansión incluida, acompañados por el propio Michael, lo que dio lugar a no pocas habladurías hasta que el 18 de noviembre de 2003 la policía judicial registró Neverland en busca de pruebas que sustentasen las acusaciones de abusos contra Jackson formuladas por la familia de un niño de 12 años con el que el cantante compartió cama en una de estas visitas.
Al día siguiente se formalizaron los cargos contra Jackson que se entregó a la justicia y fue objeto de un largo proceso judicial que culminó con la celebración de la vista oral en 2005 y con la absolución de la estrella el 23 de junio de ese año.
Si bien los tribunales absolvieron al cantante, el juicio paralelo a que fue sometido en los medios de comunicación le dejó marcado para siempre y expuesto a acusaciones similares. Y es que Michael Jackson admitió haberse acostado junto al menor, aunque no con la intención que se le atribuyó, y prometió no volver a repetir algo similar.