EL ROCK DURANTE LA GUERRA DE MALVINAS




Con la guerra de Malvinas nació una de las etapas más oscuras de la historia argentina y a la vez una de las más brillantes del rock nacional, debido al reflotamiento del mismo por parte de los medios de comunicación.




Cuando termina la guerra, vuelven a inyectar a nuestra cultura música extranjera.
Tengamos entonces en cuenta que el rock nacional sirvió y sirve actualmente de salvavidas al gobierno, que estudiando el mercado decide el tipo de música que conviene encarnar en la gente.
De todos modos, la llama del rock nacional, del verdadero rock nacional, nunca se extinguió ni se extinguirá. Sólo debemos saber en qué pedestal debe cada uno de nosotros ubicarlo.
Qué mejor visión de la sociedad que la de aquellos grupos de música formados por estudiantes. Aquellos jóvenes que palpaban mejor que nadie la realidad. Pero no la realidad que se veía, sino la verdadera. Porque eran ellos los más acosados por los militares, vigilados o confundidos con miembros de algún grupo guerrillero.
Así se unieron, eléctricos y acústicos, para protegerse bajo un mismo escudo, convencidos de que la vida misma era un desafío.
Comenzaron entonces a escribir sus propias canciones, expresándose, revelándose y sometiéndose a persecuciones y custodias militares en recitales que más de una vez no terminaban.
Sus letras, que a veces parecían no decir nada, eran fuertes reclamos y hondas reflexiones del ahogo que les provocaba la falta de libertad, escondidas bajo historias aparentemente inocentes, casi "infantiles". Con nombres como "Canción de Alicia en el país" (Serú Girán), "El fantasma de Canterville" (Charly), "Las increíbles aventuras del señor tijera" (Charly), "Dinosaurios" (Charly). Y otras más directas y también más expuestas a la censura como "No bombardeen Buenos Aires" (Charly) y "Nos siguen pegando abajo" (Charly).
Está claro entonces que la música auténtica no se detiene ante ninguna frontera. Afortunadamente no llegaron a prohibirse los recitales.
Las señales armónicas se remontaron notoriamente. Había un antes y un después. Por un lado el horror y el miedo; por el otro, la vida misma. Jamás para quitarla, sino para compartirla sin barreras.
Podría escribirse la oscura historia del proceso a través de las letras del rock nacional que surgieron durante y después de la dictadura.
A modo de ejemplo, éstas son algunas de ellas:
Todo comenzaba cuando en 1946, Videla, Massera y Agosti, la primera junta de comandantes, derrocaba al gobierno constitucional (con muchas impulsiones y desaciertos, pero electo por el pueblo) de María Estela Martínez de Perón:
"Libertad era un asunto mal manejado por tres
libertad era almirante, general o brigadier"
Piero.
Llegaron entonces las detenciones ilegítimas, los secuestros seguidos de tortura y muerte:
"Bronca porque matan con descaro,
pero nunca nada queda claro"
Pedro y Pablo.
También desaparecían los niños nacidos en cautiverio. De todos los bebés nacidos en la E.S.M.A., sólo uno, Emiliano Hueravillo.
"Prohibieron la esperanza,
y prohibido está nacer"
Piero.
No había posibilidad de reclamar por los desaparecidos a través del Hábeas Corpus, no había respaldo legal:
"Los inocentes son los culpables dice su señoría,
el rey de espadas"
Serú Girán.
"No cuentes qué hay detrás de aquel espejo
no tendrás poder, ni abogados, ni testigos"
Serú Girán.
Para tapar tanto genocidio, los militares dosificaban porciones de euforia y exitismo, como con el Mundial del 78:
"Esos ojos negros que miraban,
cómo se robaban el Mundial,
estaban tejiendo entre sus rutinas
una historia prohibida"
León Gieco.
Luego llegó el conflicto de Beagle y el temor y la posibilidad de la guerra. También el rock se expresó:
"La crisis del hombre es casi total,
de sólo valores en lo material
imponen la fuerza sobre lo sutil
su débil conciencia se arrastra senil"
Pedro y Pablo.
Y una letra que muchos creen que fue creada con motivo de la guerra de Malvinas, pero que apareció durante el conflicto de Beagle:
"Sólo le pido a Dios
que la guerra no me sea indiferente,
es un monstruo grande y pisa fuerte,
toda la pobre inocencia de la gente"
León Gieco.
Mientras tanto, no existía la libertad de opinión y las opiniones que fueron diferentes a las autoridades militares gobernantes eran censuradas. Cantautores, actores, actrices, pintores, escritores, periodistas, todos pasaban por "la tijera". Esto es expresado únicamente en esta canción:
"La censura no existe mi amor,
la censura no existe mi,
la censura no existe,
la censura no,
la censura,
la".
Raúl Porchetto.
La educación no estaba exenta de tales acciones:
"Estudiar era pecado
clandestino era saber,
porque cuando el pueblo sabe
no lo engaña un brigadier"
Piero.
Los métodos para la ejecución de las "tareas sucias" y los secuestros llevados a cabo por los paramilitares y los parapolicías, no guardaban el menor cuidado ante los ojos de los azorados ciudadanos:
"Al darme vuelta me di cuenta que eran seis
muy bien peinados, muy bien vestidos
y con un Ford verde [...]
al llegar me dijeron "Buenas noches"
dónde trabaja, dónde vive, usted quién es
punto y seguido
me invitaron a subir al Ford".
Pipo Chipolati
Todo esto, fuera del marco legal-constitucional, generaba "bronca y un enorme deseo de rebelión:
"Bronca pues entonces cuando quieren
que me corto el pelo sin razón
es mejor tener el pelo libre
que la libertad con fijador"
Pedro y Pablo.
También se aplicaba en esta letra la crisis económica y los desfalcos:
"Para los que toman lo del pueblo
con el guante de disimular"
Pedro y Pablo
Entre tanto "desastre organizado" en 1982, durante el gobierno del General Galtieri, sufrimos la guerra de Malvinas:
"No bombardeen Buenos Aires
no nos podemos defender"
Charly García.
"Por haber estado en las Malvinas, te agradezco Señor,
porque se cerraron mis heridas, te agradezco Señor, [...]
por haber matado a dos ingleses, yo te pido perdón,
por haber salvado a Luis tres veces, te agradezco Señor"
Vivencias.
Pero también aprendimos a reconocer errores propios y ajenos:
"Te pregunto si se equivocaron, te pregunto Señor,
cuando vi morir tantos hermanos, te pregunto Señor, [...]
le pregunto a la cancillería, le pregunto Señor,
si evaluaron tanta hipocresía, le pregunto Señor,
cuando vino aquel famoso mediador.
[...]
Recomiendo a la Señora Tatcher, recomiendo Señor,
Que en el ojo se coloque un parche [...]
Y no oculte su cinismo Señor.
Les recuerdo a los señores Yanqui, les recuerdo Señor,
Que mi pueblo derramó su sangre".
Vivencias.
También vimos el conflicto desde la óptica de un soldado iglés:
"Sonriendo, despidió a su Madre,
iba al sur del Atlántico, el Reino lo ordenaba,
es que unos "salvajes" osaron molestar
al orden imperial... y pagarán. [...]
Pero Madre ¿qué está pasando acá?
Son iguales a mí y aman este lugar,
Tan lejos de casa que ni el nombre recuerdo
¿por qué estoy luchando? ¿por qué estoy matando?"
Raúl Porchetto.
Malvinas fue el fin del Proceso, nos habíamos cansado de tanta violencia:
"Señora violencia: ¿dónde van los hijos de tu vientre?
Músculos de cuero resistentes, castigando "enemigo" [...]
¿A quién cree que ama, matando vivos?
Señora violencia con ubres de petardo
palabra lanzallamas y razón criminal,
arquitecta del miedo edificada a fuego"
Miguel Cantilo.
Entonces también nos cansamos de sobrevivir, de vegetar entre la mentira y el miedo:
"Hace tiempo que no reía como hace tiempo
y eso que yo reía como un jilguero. [...]
Mientras alguien proponga muerte
Sobre esta tierra,
Y se fabriquen armas para la guerra,
Yo pisaré estos campos sobreviviendo".
Víctor Heredia.
Finalmente comenzamos a mirar hacia delante, en democracia, y nació la "gente del futuro":
"No sirve de nada clavar el puñal,
llorando la carta del tango fatal,
tenemos que hacerlo: un mundo mejor,
porque éste está enfermo y nosotros no,
ésta es la gente del futuro".
Miguel Cantilo.
Ahora, todavía el rock nacional sigue reflejando lo que pasó en esa época:
"Me parece que soy de la quinta que vio el Mundial 78,
me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor,
la moneda calló por el lado de la soledad"
Andrés Calamaro

CONCLUSIÓN:
Durante el Proceso de Reorganización Nacional las señales armónicas se remontaron notoriamente. Había un antes y un después. Por un lado el horror y el miedo; por el otro, la vida misma. Jamás para quitarla, sino para compartirla sin barreras.
Tengamos también en cuenta que el rock nacional sirvió y sirve actualmente de salvavidas al gobierno, que estudiando el mercado decide el tipo de música que conviene encarnar en la gente.
Sin embargo, la música auténtica no se detiene ante ninguna frontera.
Es por esta razón que la llama del rock nacional, del verdadero rock nacional, nunca se extinguió ni se extinguirá. Sólo debemos saber en qué pedestal debe cada uno de nosotros ubicarlo.