TONY BENNETT

Nació el 3 de agosto de 1926 como Antonio Dominic Benedetto, hijo de un tendero italiano del barrio de Queens que murió cuando aquel niño que llegaría a ser Tony Bennett tenía sólo 10 años.



La muerte prematura del cabeza de familia obligó a la madre a trabajar en una lavandería, mientras Tony, ya por entoces, iba siendo conocido como cantante. Sobre todo después de haber actuado ante el alcalde en la inauguración del puente de Triborough en 1936.
Pese a ello, quería ser pintor y entró en la escuela de Artes y Oficios, pero a los 16 dedidió hacer de la música su profesión. Después de cantar en los locales del Greenwich Village y de cambiar su nombre por el de Tony Bennett, en 1950 fichó por Columbia y al año siguiente ya tuvo sus primeros éxitos.
A finales de los 50, Bennett comienza a incorporar arreglos de jazz a alguna de sus canciones, haciéndose acompañar de percusionistas y logrando en 1959 cantar con la orquesta de Count Basie.
Pero, si hay que escoger una anción que identifique a Tony Bennet, esa canción es sin duda “Dejé mi corazón en San Francisco”.
Bennet siempre estuvo en la cima y, aunque Sinatra era mucho Sinatra, nunca le faltó trabajo. Sin embargo, fue cuando se retiró el de los ojos azules cuando Tony Bennet vivió un renacimiento tanto en lo profesional como en lo personal.
Dos álbumes: “Perfectly Frank” y “Steppin’ out” marcaron el arranque de ese renacimiento.
Desde entonces, tocado con peluquines inverosímiles pero cantando como pocos, Tony Bennet ha seguido alimentando a la legión de nuevos seguidores con más álbumes, alguno tan hermoso como el que grabó en vivo con la canadiense K.D. Lang con al que cantaba así “Moonglow”.