11S

Por esos complicados mecanismos de la sociología una oleada de patriotismo invadió las cadenas de radio y la música se tiñó de blanco, azul y rojo, los colores de la bandera de barras y estrellas, para recordar a las víctimas del 11-S.
En aquellos días las emisoras vetaban canciones que pudieran exacerbar la sensibilidad herida de la población, e incluso prohibían inocentes canciones solo por llevar la palabra “avión” o “vuelo” en su letra.

Por contra, Enrique Iglesias encontró en “Héroe”, la manera de escalar las listas de éxitos. Solidaridad y marketing propiciaron diversos lanzamientos: El 16 de octubre se publicaba God Bless América, semanas más tarde otro disco recogía el concierto que acogió el Madison Square Garden para homenajear a los héroes de la Gran Manzana. El tercero en aparecer, el 4 de diciembre, fue ”America: A Tribute To The Heroes”, encabezado por éste “Mi ciudad en ruinas”, deBruce Springsteen.
En medio de esta generosidad también se alzaron voces de descontento. El “Chicago Tribune” llegó a preguntarse: “¿La tragedia justifica el arte de mala calidad, aunque sea por una buena causa?”. La revista satírica estadounidense “The Onion” tituló, con ironía, “El presidente ha pedido la calma y solicita a los cantantes de baladas que se refrenen”. El mejor ejemplo de estos excesos queda reflejado en el éxito por antonomasia de aquellos días. Este “God Bless America” unió corazones y temores y blancos y negros, rockeros o estrellas del pop, todos se dieron de bofetadas por interpretarlo.