JIM MORRISON

Jim Morrison y su amigo Tom Baker viajaban a Los Angeles a Phoenix, para ver una actuación de The Rolling Stones, cuando el vocalista increpó a un miembro de la tripulación. Su actitud le valió una multa de 10.000 dólares y una posible sentencia de cárcel que nunca se llegó a cumplir, porque el agredido retiró los cargos contra Morrison.


Quienes le conocían no dudan en subrayar el notable cambio experimentado por Morrison hasta convertirse en la estrella del grupo The Doors. Sus problemas de personalidad se remontan a su infancia, se acrecientan en su adolescencia y llegan a su máxima expresión cuando alcanza el zenit de la fama. Y aunque no lo pareciera siempre había sido una persona muy insegura. Sufría miedo escénico e incluso sus primeros conciertos los hizo dando la espalda al público.
Las drogas se convirtieron en el desinhibidor que necesitaba para enfrentarse a los demás y se convirtió en una rutina que las tomara antes de cada concierto. Fue tanto el impacto que tuvieron en él las drogas, que hicieron que se volviera un experto en el tema, en especial con el peyote, interesándose en el chamanismo. Incluso escribió un tratado sobre las drogas, cuyo consumo le costaría la vida.
Actualmente, su tumba es la cuarta atracción turística más visitada de la ciudad del Sena. Morrison abandonó la carrera musical en su momento de mayor popularidad, y cuando The Doors estaba convirtiéndose en el único grupo norteamericano que competía con éxito con las dos grandes bandas británicas: The Beatles o The Rolling Stones.