MILI VANILLI

  • Así que si teníamos voces magníficas pero faltaba la fotogenia el producto esta incompleto. Fue por eso por lo que las mentes pensantes de las discográficas dejaron a un lado sus escrúpulos y pusieron en su redoma buenos temas y mejores voces, con tios guapos y bailones, mezclándolo todo con una buena dosis de play back.

    Dicho y hecho. La potente industria discográfica alemana, creadora del sonido Munich., fabricó el mejor de sus productos: “Milli Vanilli”.
    El cocinero fue el productor Frank Fabian y los ingredientes buenas voces, buenos músicos de estudio y dos bailarines veinteañeros de la troupe de Sabrina Salerno, la del pecho desbocado, llamados Fab Morvan y Rob Pilatus.
    El grupo, con ayuda de las televisiones, arrasó hasta el punto de que obtuvieron el Grammy a la artista revelación en 1989 y como resultado obtuvieron más fama, más caja y más compromisos.
    Pero, como se coge antes a un mentiroso que a un cojo y todo lo que puede fallar falla, el play back dejó de funcionar en el peor momento y los apuestos y simpáticos bailones se quedaron sin voz en el peor de los momentos: una gala en directo.
    Productor y fingidores tuvieron que reconocer la estafa y un año después, el 19 de noviembre de 1990, la Academia de las Artes y las Ciencias de Grabación de los EE UU reclamó el galardón que había concedido bajo engaño.
    El escándalo acabó poco a poco con el grupo que se ha intentado resucitar varias veces, la última sin Rob Pilatus que murió por sobredosis en Frankfurt el dos de abril de 1998.