PAUL SIMON

El once de enero de 1992 Paul Simon comenzó en Johannesburgo la que sería primera gira de un artista pop en la, todavía, Suráfrica del apartheid.
La manzana de la libertad estaba ya madura en el último reducto del racismo y la gira de Simon, acompañado por músicos surafricanos, contribuyó, por su repercusión mediática a resaltar la caida definitivamente de la fruta.


Seis años antes, Paul Simon había grabado su mejor álbum, “Graceland”, con músicos y ritmos surafricanos, lo que parecía un contrasentido, en tiempos en que las democracias del mundo mantenían un boicot sobre el régimen racista surafricano.
A Simon le llegaron de inmediato las condenas dela ONU y del partido de Mandela. Pero casi siempre el arte está por encima de los prejuicios y “Graceland” se convirtió en una gran bandera contra el racismo.
Las voces de Ladysmith Black Mambazo, la guitarra de Ray Phiri, las voces y el acordeón de Los Lobos, las letras en inglés y en zulú, la música de Paul Simon, la producción y el entusiasmo, en fin, de todos los que habían colaborado en el disco se impusieron a las primeras condenas al trabajo del músico norteamericano que tuvo, como premio esa gira, al borde ya de la libertad en Suráfrica que tuvo el premio definitivo del encuentro de Paul Simon con el arzobispo Desdmon Tutú y un Nelson Mandela ya libre.